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Desde 2008 abrimos anualmente un blog para ofrecerles mis artículos que aparecen en los medios de comunicación. Pueden abrir los otros blogs para leer artículos escritos en esos años. Son trabajos de aproximadamente 850 palabras cada uno.

La mayoría de los artículos que aparecen en los blogs se refieren a la coyuntura panameña. Sin embargo, se colocan en el contexto de lo que está ocurriendo a escala global y regional. Muchos artículos se refieren también a los problemas internacionales, tanto los relacionados con la crisis del capitalismo global como los ajustes geopolíticos que se experimentan en América latina.

jueves, 17 de abril de 2014

Los escenarios post electorales


Si José Domingo Arias es elegido Presidente de la Republica el 4 de mayo hay un conjunto de escenarios posibles. Todos tienen tres factores comunes: Se continuará con una política económica que empobrece a la población panameña. La militarización extranjera continuará su ritmo. La embajada de EEUU seguirá dirigiendo la política exterior del país.
Si Arias gana, podría aparecer un primer escenario: El país se enfrentaría, casi de inmediato, a una pugna interna entre el presidente saliente Martinelli y el nuevo mandatario. La pugna generará una situación de ingobernabilidad que duraría todo el período. Otro escenario es que Martinelli logre reemplazar a Arias con la vice-presidente (la señora de Martinelli) mediante un acuerdo con otras fuerzas políticas. Por último, Arias podría ganarle la mano a Martinelli utilizando los recursos de la Presidencia y el apoyo de la embajada de EEUU.
¿Qué pasaría si gana un candidato de la oposición de los partidos tradicionales? Ambos han dicho durante la campaña que seguirían con la misma política económica que está destruyendo el tejido del país. La militarización continuará su ritmo. El PRD y el Partido Panameñista (1989-2009) firmaron los primeros acuerdos militares post-invasión con Washington e impulsaron la construcción de 15 bases militares por parte de EEUU. No hay razón para pensar que cambiaría el papel de la embajada de EEUU en la definición de la política exterior del país.
El actual presidente Martinelli impugnaría el triunfo electoral de la oposición. Pediría un recuento, acusaría a los magistrados, a los partidos políticos y a los grupos cívicos de una conspiración para montar el fraude. Buscaría apoyo en Washington, del lobby israelí-conservador en la capital norteamericana, así como de los grupos de extrema derecha que rodean a algunos gobernantes de la región latinoamericana. Es muy probable que la embajada de EEUU le recordaría a Martinelli que ellos no tienen amigos, sólo intereses. Un pronunciamiento de este tipo neutralizaría cualquier maniobra por parte de los magistrados de la Corte Suprema.
Ante una posibilidad lejana de que triunfe el FAD, partido organizado por los obreros y otros sectores progresistas de Panamá o la candidatura independiente y de izquierda de Juan Jované, es probable que todos los partidos tradicionales se unirían para buscar la manera de bloquear el ascenso de un gobierno de este tipo. El FAD o Jované probablemente plantearían una reforma económica profunda. Acabarían con las políticas del ‘goteo’ de los ideólogos neoliberales y ejecutarían de una vez políticas de empleo productivo con los enormes excedentes que arroja la operación del Canal de Panamá. Pondrían fin a la militarización extranjera del país. Al mismo tiempo, recuperarían la política exterior secuestrada hace 25 años por la embajada de EEUU.
En cinco años la política económica basada en un plan de desarrollo nacional duplicaría la riqueza convirtiendo a Panamá en el país más prospero de la región. Se dispararían los indicadores de consumo y la tasa de ganancia capitalista superaría la de los últimos diez años.
Un gobierno de este tipo sería atacado como lo fue la Unidad Popular en Chile en la década de 1970, el FMLN en Nicaragua y Venezuela a partir de 1998 hasta el presente. ¿Porqué? La respuesta es sencilla. Los especuladores perderían los “sobre costos” que suman miles de millones de dólares, se gobernaría con transparencia, se eliminarían las subvenciones multi-millonarios para los importadores, banqueros, promotores inmobiliarios y especuladores.
No se pondrían las tropas de choque del SENAFRONT al servicio de los especuladores nacionales y extranjeros que construyen con subvenciones estatales hidroeléctricas en las comarcas de los pueblos indígenas. No se movilizarían soldados del SENAN para atacar a las comunidades del golfo de Panamá cuyas islas (Pedro González es un ejemplo) se han convertido en negocios turísticos ilegales de familias rentistas que no se cansan de robarle tierras a los campesinos panameños.
Arias o cualquiera de los candidatos de la oposición de los partidos tradicionales pueden ganar en 2014. Pero el FAD y Jované están sentando las bases de lo que será una lucha que se definirá más temprano que tarde. El país tiene que encontrar otro camino que le permita a todos los panameños ser ciudadanos responsables y productivos. Las riquezas del país se están despilfarrando, creando fortunas sobre la base de la especulación y, al mismo tiempo, lanzando a la calle familias trabajadoras tanto en las ciudades como en el campo.
10 de abril de 2014.

jueves, 10 de abril de 2014

Las verdades del profesor Jované

En cuestión de minutos, la tele-audiencia que seguía el debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, que se realizó esta semana en la Cámara de Comercio de Panamá, se percató que había un aire fresco renovado que circulaba en el ambiente. Después de meses de campaña política y faltando sólo 25 días para las elecciones, el candidato independiente Juan Jované estableció un estilo nuevo de hacer política en el país: Decir la verdad.
Cada intervención de Jované era una ‘cátedra’ de la verdad. No utilizó los viejos esquemas que plantea que un político tiene que desarrollar un discurso lleno de medias verdades y mentiras. Gracias al estilo del profesor universitario, la gran audiencia en cadena nacional pudo escuchar la verdad sobre la situación de Panamá.
Jované aseguró que el primer día de su gobierno enviaría a la Procuraduría todos los casos de corrupción – incluyendo a los Presidentes de la República - para que le apliquen todo el peso de la justicia a los criminales disfrazados de funcionarios.
Las verdades de Jované impactaron a los televidentes y dejaron a los candidatos en la tarima sin palabras. Jované se convirtió literalmente en profesor de los otros candidatos dictando clases, pasando examen y calificando las respuestas. Al final de cada intervención, los tres candidatos de los partidos tradicionales sólo lograban decir que “estaban de acuerdo con lo dicho por el ‘profesor’ Jované”. Al final del debate, el dirigente obrero y candidato del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Genaro López, le pidió a Jované que no lo confundiera con los aspirantes de los partidos tradicionales.
Jované dejó claro que ninguno de los pretendientes tradicionales a la Presidencia conocía los resortes que determinan los precios de la canasta básica. Desde la década de 1990 se engaña a la familia panameña con discursos ajenos a la realidad. José Domingo Arias aseguró que compraría en el ‘exterior’ (mercado de EEUU) toda la comida que necesita el país. Juan C. Varela aseguró que congelaría 16 productos de la canasta básica. Juan C. Navarro prometió 250 ‘mercados municipales’ en todo el país. Jované les dijo a los tres que no engañaran más al pueblo panameño. Que dijeran la verdad: Hay que poner fin a la especulación rampante y el Tratado nefasto de ‘comercio libre’ con EEUU que beneficia a unos pocos especuladores corruptos. El Tratado y la especulación triplican los precios de los alimentos y otros productos básicos. Los candidatos tradiciones sólo alcanzaron a responder ‘si profesor’.
Arias le pregunto al ‘profesor’ que opinaba sobre su idea en torno a las cooperativas. Con mucho cuidado Jované le respondió la pregunta aclarándole al candidato gubernamental lo que era una cooperativa y que el país necesitaba, en cambio, una política integral en el sector agropecuario. Los pequeños y medianos empresarios del campo necesitan políticas que los conviertan en productores competitivos. En la actualidad, han sido arruinados por los oligopolios norteamericanos que son 14 veces más productivos.
Enseguida Jované le preguntó qué opinaba sobre la eliminación, por parte del actual gobierno, de la cátedra ‘Relaciones entre Panamá y EEUU’ de las escuelas del país. Arias no respondió a la pregunta y se desvió tratando de explicar porqué Panamá debía ser amigo de EEUU. Jované aprovechó para recordarle a todos los televidentes la importancia para el país que todos tengamos valores y principios arraigados en nuestra nacionalidad. Durante el siglo XX varias generaciones de jóvenes lucharon por nuestra soberanía y, pagando un precio de muchos mártires y derramamiento de sangre, lograron que EEUU desocupara la antigua Zona del Canal, evacuaran sus bases militares y entregaran el Canal de Panamá al gobierno panameño. Hay que enseñarle a las nuevas generaciones nuestra historia que nos hace orgullosos de ser panameños. Arias respondió ‘estamos de acuerdo profesor’.
La Cámara de Comercio se vistió de gala como nunca antes en su historia. Sus paredes retumbaban todas las verdades que quieren escuchar los panameños. La verdad también fue directamente a centenares de miles de hogares en todo el país. El profesor Juan Jované, líder del MIREN y candidato independiente a la Presidencia de la República, le dijo muchas verdades al país y a los políticos tradicionales. Imbuido en la extraordinaria cátedra que dictó en el debate se le olvidó pedirles a los televidentes que votaran en la casilla 9 (chocolate) el 4 de mayo.
10 de abril de 2014.


jueves, 3 de abril de 2014

El golpe de Estado antes de las elecciones

El grupo ‘Panamá Avanza’ presentó ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) una demanda de inconstitucionalidad del artículo del Código Electoral que blinda a los magistrados del Tribunal Electoral. En la actualidad, la Procuraduría General de la Nación ha presentado nueve solicitudes al Tribunal Electoral para que le levante la inmunidad al magistrado Erasmo Pinilla. El Tribunal Electoral mantiene las demandas de la Procuraduría en suspenso.
El artículo del Código Electoral mencionado por ‘Panamá Avanza’ señala que es inconstitucional pretender que sólo el Tribunal Electoral puede levantarle la inmunidad a sus magistrados. Otra interpretación de la Constitución Política plantea que la potestad para juzgar a los magistrados del Tribunal Electoral es de la CSJ.
Si la CSJ acoge la demanda y falla a favor de los demandantes, abre la puerta para que el magistrado Pinilla pierda su fuero y, además, sea separado de su cargo. En un caso como éste, la composición del Tribunal Electoral cambiaría radicalmente faltando menos de un mes para las elecciones generales del 4 de mayo.
El presidente Ricardo Martinelli lograría un objetivo político que se le escapaba: Contar con una mayoría de magistrados en el Tribunal Electoral. Esta eventualidad le aseguraría el triunfo electoral del candidato del Partido Cambio Democrático, José Domingo Arias, escogido por el mismo presidente Martinelli.
Aún más importante, le permitiría al primer magistrado de la República demandar con éxito los triunfos de los diputados de la oposición que resulten electos el 4 de mayo. El antecedente de 1968 está muy presente. Hace casi 50 años, el presidente electo Arnulfo Arias presentó demandas exitosas ante el Tribunal Electoral contra la mayoría de los diputados liberales que resultaron ganadores en las elecciones ese año. Cuando Arnulfo Arias asumió la Presidencia en octubre, su partido ya contaba con una cómoda mayoría en la Asamblea de Diputados.
La demanda de inconstitucionalidad que reposa en la CSJ es técnicamente un golpe de Estado. Es la “crónica de un golpe de Estado anunciado”. Como todo golpe de Estado, la intención del mismo es inaugurar un nuevo régimen que reemplace el anterior. Entre 1989 y 2014, ha regido en Panamá un sistema de dominación política de los partidos políticos conservadores / neo-liberales que se alternaban cada cinco años en el poder. El nuevo régimen político eliminará el papel de los partidos políticos y la alternabilidad en el poder. A partir de 2014 los partidos políticos serían reemplazados por la figura del ‘líder’. A su vez, no habría necesidad de renovar al líder y se pone fin a la alternabilidad.
¿Por qué ocurren estos cambios? Una de las razones, la más sencilla, es que el modelo de la llamada alternabilidad se agotó. No responde a los poderosos intereses de los sectores que compiten por el poder político. Si queda algún rastro que los identifica con los actores de 1990, la correlación de fuerzas ha cambiado.
El nuevo modelo de acumulación capitalista que representa la figura de Martinelli privilegia el despojo de amplios sectores de la población panameña, tanto de los sectores empobrecidos como de las capas medias de la sociedad. Los recursos que tiene este modelo a su disposición es la creciente acumulación de riquezas que representa el Canal de Panamá y su ampliación (que derrama beneficios sobre los sectores especulativos y de servicios).
El proyecto de Martinelli, además, pretende concentrar aún más las riquezas del país en cada vez menos manos. Los empresarios más grandes del país, dueños de la banca, aseguradoras, inmobiliarias, medios de comunicación, de transporte y del comercio exterior están bajo una presión constante para ceder parte de sus negocios al grupo de Martinelli. Lo lamentable para el país es que ambos grupos no presentan alternativas productivas (empleo) o nuevas áreas de acumulación capitalista. La estrategia basada en el despojo no sólo arruina a los capitalistas a corto plazo, también empobrece a los sectores mayoritarios de la población.
La política del despojo de Martinelli representa el fin de un régimen basado en la ‘hegemonía’ de una oligarquía insaciable (aliada a los intereses de EEUU), que desde la oposición tradicional ha demostrado su incapacidad para mantener en alto su proyecto neo-liberal.
‘Panamá Avanza’, aparentemente un brazo político de la campaña de Cambio Democrático que dirige el presidente Martinelli, es la vanguardia de un destacamento que sienta las bases para el golpe de Estado y un cambio de régimen.
3 de abril de 2014.

jueves, 27 de marzo de 2014

La campaña presidencial promete más de lo mismo

Quedan menos de 40 días para que los panameños concurran a las urnas y elijan cerca de 900 mandatarios para un nuevo período de 5 años. El gran ganador de las elecciones será, sin duda, el próximo Presidente de la República. Manejará un presupuesto de cerca de 20 mil millones de dólares, presidirá sobre una economía que genera riquezas por cerca de 40 mil millones de dólares. También heredará una deuda (interna y externa) de 17 mil millones de dólares.
En el plano militar el próximo presidente tendrá a su disposición un Ejército de cinco mil hombres distribuidos entre el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) y el Servicio Naval Aéreo Nacional (SENAN), que entrena en misiones de control y represión en las áreas más marginadas del país (Darién, el golfo de Panamá y las comarcas indígenas).
EEUU trata de mantener un perfil bajo en sus operaciones militares en Panamá. El presidente Ricardo Martinelli y sus predecesores han sido muy liberales con la presencia de instructores y ‘especialistas’ de esa potencia en Panamá. El próximo primer mandatario heredará una política exterior sin rumbo aparente, prácticamente destruida en los últimos cinco años. Las acciones de los responsables de la Cancillería panameña han dejado al país sin aliados en América latina y lo han convertido en una ‘bufonada’ a escala mundial.
El endeudamiento irracional del presidente Martinelli ha llevado al sector agropecuario a la bancarrota. El sistema educativo ha dado su último suspiro y el sector salud se encuentra luchando contra cinco epidemias a la vez. El crecimiento urbano se ha hecho sin plan alguno, creando cuellos de botella a lo largo de la ciudad de Panamá y otras urbes del país. La pobreza y la desigualdad social son los signos que aún caracterizan el país.
Ante el panorama descrito cualquier analista concluiría que el candidato presidencial del partido gobernante, Cambio Democrático (CD), José Domingo Arias, estaría ocupando los últimos puestos en las encuestas. Al contrario el CD se encuentra al frente en todos los sondeos. Hay dos razones poderosas para explicar este desajuste. En primer lugar, el gobierno y el CD han invertido más dinero en las campañas de sus candidatos que el resto de los partidos juntos. En segundo lugar, los candidatos con dinero de la oposición – tanto del PRD como del Partido Panameñista – no han presentado un programa alternativo que los diferencie del gobierno.
Los tres candidatos que representan a los intereses pudientes del país están sometidos totalmente a las políticas neo-liberales, sin margen alguno de movimiento. El Tratado de Libre Comercio los neutraliza en el sector agropecuario, no les permite enunciar una política para el sector manufacturero y los obliga a promover con sus discursos el endeudamiento del país. Incluso, frente a todas las ‘bufonadas’ en política exterior del actual gobierno, los candidatos de la oposición tradicional han tenido que inclinarse ante la Embajada de EEUU.
La imagen que proyecte el ganador de la elección presidencial, dependiendo de quien sea, puede ser distinta cuando asuma el poder. Sin embargo, todo indica que no introducirá cambios en las políticas económicas y sociales que se han ejecutado en los últimos 25 años.
En las 5 elecciones anteriores, de 1989 a 2009, los gobiernos salientes fueron castigados por el voto popular. Los gobernantes de turno no lograban presentar una alianza que les permitiera triunfar en las urnas. En 1989 los militares fueron aislados por una alianza que respaldó a Guillermo Endara (los militares resultaron malos perdedores y anularon las elecciones). En 1994, la alianza de 1989 se dividió y ganó Pérez Balladares (PRD). En 1999 se volvió a unir la alianza de 1989 y derrotó al PRD. En 2004 se produjo nuevamente la misma división y regresó al poder el PRD. En 2009 la ‘oposición’ se unió (con ayuda de la Embajada de EEUU) y llevó a Martinelli a la Presidencia.
En 2014 el desgaste del proyecto de alternabilidad, concebido a principios de la década de 1990, ha creado una competencia a tres bandas relativamente equilibrada. Si gana el ungido por Martinelli, es probable que todo el tejido armado por la clase dominante (o como popularmente la llama el pueblo panameño, la oligarquía) se desmoronará.
En el horizonte se levantan dos alternativas políticas prometedoras: Por un lado, el FAD con los obreros a la cabeza. Por el otro, la candidatura independiente de Juan Jované.
27 de marzo de 2014.

jueves, 20 de marzo de 2014

Elecciones y poder político


En 45 días los ciudadanos panameños irán a las urnas para depositar sus votos para la elección de Presidente de la República, 71 diputados, 76 alcaldes y más de 600 representantes de corregimiento. Se espera que el 75 por ciento de los que aparecen en el padrón electoral, 1.2 millones de personas, harán valer su derecho. La correlación política de fuerzas favorece sin lugar a duda a los sectores asociados a los propietarios, entre ellos los rentistas y especuladores. Los tres candidatos que responden a esos intereses marcan el 90 por ciento de las preferencias en las encuestas. El sector de la clase propietaria asociado al sector productivo (industrial y agropecuario) ha quedado rezagado y apenas se acopla a la cola de los grandes capitales rentistas y especulativos. El sector formado por los comerciantes, a su vez, se han integrado – no sin dificultades – a estos últimos.
Entre los rentistas y especuladores se encuentran muchos profesionales que constituyen una especie de ‘inteligencia orgánica’. Son los encargados de proponer líneas de acción políticas para mantener un orden social. Este orden debe permitirles acumular riquezas a una tasa tolerable (entre el 30 y el 50 por ciento).
La ‘inteligencia orgánica’ está formada por abogados, periodistas, clérigos, educadores, economistas, sociólogos y otros. La tarea de éstos es resolver dos tipos de conflictos sociales que le son comunes a cualquier sociedad dividida en clases sociales. Por un lado, limitar a su mínima expresión los conflictos internos entre los propietarios. Por el otro, legitimar la política de contención y represión de las clases trabajadoras (no propietarias).
En el caso de Panamá hay una ‘inteligencia orgánica’ débil que, a su vez, representa a una clase propietaria muy frágil. Durante la primera mitad del siglo XX la ideología dominante (que manejaba la ‘inteligencia orgánica’) era neo-colonial, manejada por cuadros liberales y subordinada a la presencia omnipotente del ocupante militar norteamericano. Esa ideología ‘hegemónica’ se resquebrajó a principios de la segunda mitad del siglo XX por la insurgencia de fuerzas populares. La ‘hegemonía perdida’ se recuperó después de la invasión militar norteamericana de 1989.
El poder liberal-conservador tenía que ser reconstruido. Los cuadros intelectuales fueron reciclados y apareció una ideología neoliberal. En 1990 los partidos políticos reconocieron que tenían tres tareas fundamentales: Primero, legitimar su poder político mediante algún mecanismo: Escogieron las urnas. Segundo, garantizar sus tasas de ganancias económicas: Procedieron a las privatizaciones, la desregulación del Estado y la flexibilización de la fuerza de trabajo. En este punto también ‘blindaron’ el Canal para convertirlo en su coto exclusivo. Por último, quebraron la columna vertebral de los trabajadores que eran sus conquistas sindicales: empleo formal (seguridad social y el derecho a la contratación), organización y educación.
En 2014 los obreros y sus aliados lograron levantar el Partido Frente Alternativo por la Democracia (FAD). Igualmente, el profesor universitario, Juan Jované, de orientación política de izquierda, movilizó a importantes sectores en torno a su candidatura presidencial independiente. Trabajando en las peores condiciones, han presentado al pueblo panameño una opción para reivindicar sus conquistas arrebatadas después de la invasión norteamericana.
Entre 1990 y 2009 la clase propietaria logró sus objetivos. Cada cinco años sus diferentes facciones políticas se alternaron en el poder político. Los partidos Panameñista (conservador) y el Partido Revolucionario Democrático – PRD – fueron copados por ‘intelectuales orgánicos’ neoliberales que dirigieron las políticas del Estado. En 2009 apareció el Partido Cambio Democrático (CD), con cuadros menos formados pero mucho más ambiciosos. Como su propaganda lo señala: ‘En 5 años han invertido (saqueado) más que en 50’.
El CD quiere repetir por segunda vez su período en el poder. No le preocuparía a la clase propietaria en su conjunto este anhelo, excepto que hay un problema: El candidato a la Presidencia del CD se encuentra a la cabeza de los aspirantes a sólo 45 días de las elecciones. Los partidos de la oposición que responden a la clase propietaria están ahora desesperados por encontrar la fórmula para obstaculizar ese triunfo que anuncian las encuestas.
La tendencia de las encuestas (no siempre fiables) arroja un resultado que la clase propietaria ve con preocupación. Según sus voceros, el presidente Ricardo Martinelli seguiría gobernando bajo las sombras de sus partidarios creando una atmósfera de ingobernabilidad, preñada de falta de transparencia y corrupción. Cualquiera de los candidatos opositores de la misma clase no serían necesariamente mejores pero la alternabilidad le daría a la clase gobernante más espacio para controlar los ‘daños colaterales’. Juan C. Navarro, del PRD, se encuentra en segundo lugar según las encuestas y es aceptado con reservas por la clase dominante... y por la embajada de EEUU. Igual suerte corre Juan C. Varela del Partido Panameñista.
La embajada es clave en la medida en que la ‘hegemonía’ de la clase propietaria es sólo viable con el respaldo militar de EEUU. El candidato gubernamental, José Domingo Arias, aún no ha sido vetado por la embajada (como lo fue Balbina Herrera del PRD en 2009). Es probable, sin embargo, que la embajada buscará la manera de favorecer a un candidato de la oposición. Embajada y clase propietaria aspiran a conservar el mismo orden social.
20 de marzo de 2014.

jueves, 13 de marzo de 2014

Políticas de soberanía y ‘bufonadas’


Desde que el presidente Ricardo Martinelli llegó al poder en Panamá en 2009 su política exterior ha sido consistente con la búsqueda de alianzas internacionales que le permitan promover sus negocios en la región e, incluso, más allá. Recién llegado a la Presidencia, Martinelli pretendió establecer un pacto entre los gobiernos derechistas de la región (Calderón en México, Piñera en Chile y Uribe en Colombia). En su momento trató de sumar a Lobo de Honduras y Cartes de Paraguay. La falta de seriedad de sus propuestas despertó sospechas y fueron rechazadas por los gobernantes conservadores.
La reciente votación en la OEA provocada por el gobierno panameño fue una oportunidad para que los gobernantes conservadores y progresistas de la región se pusieran de acuerdo para apoyar a Venezuela. Los cuatro gobiernos de la Alianza del Pacífico, cercanos a Washington, se alinearon con los 5 países de ALBA, organización impulsada por Chávez. Los 11 gobiernos intermedios – desde Guatemala, pasando por Brasil y llegando a Paraguay – también rechazaron la ofensiva contra Venezuela. Los 12 votos restantes del Caribe – Jamaica, Surinam y St. Kitts, entre otros, – reiteraron su solidaridad con Venezuela.
En el pasado hemos dicho que “la política exterior de Panamá está a la deriva”. En esta oportunidad hay que señalar que quedó varada. Es importante señalar que desde fines de la década de 1960 Panamá tuvo una política exterior que reflejaba su política interna: Rescatar la soberanía del país frente al neocolonialismo norteamericano y la ocupación militar.
Después de la invasión militar norteamericana de 1989 esta política ha cambiado poco a poco. Con el presidente Martinelli dio un salto, pero con un ingrediente aún mas preocupante. Al igual que en su política interior, que ha sido marcada por la corrupción, todo indica que la política exterior es dictada por intereses pecuniarios. La ‘seguridad nacional’ ha sido subordinada a la compra de equipo militar a empresas que son en estos momentos sujetos de juicios en Italia. En el caso de las relaciones comerciales con Venezuela, los personeros de Martinelli condicionaron sus favores a cambio de comisiones para destrabar el pago de deudas que quieren cobrar comerciantes de la Zona Libre de Colón.
En Panamá sectores de la clase empresarial han apoyado a Martinelli con la lógica que es un ‘mal menor’ comparado a los gobernantes bolivarianos en Venezuela. Otros, con problemas de visas, quieren congraciarse con la embajada de EEUU. Como país, Martinelli nos ha hecho retroceder peligrosamente, poniendo en peligro la soberanía nacional.
En política exterior hay una diferencia muy grande entre los que se autodenominan conservadores, reaccionarios o de derecha y los otros llamados progresistas o de izquierda. Mientras que los derechistas justifican el derrocamiento de gobiernos democráticos para reemplazarlos con dictaduras, los movimientos progresistas luchan contra los regímenes dictatoriales para sustituirlos con gobiernos elegidos democráticamente.
Los ejemplos están a la orden del día en la historia reciente de América latina. Con el apoyo de EEUU, la derecha política en la región abanicó los golpes militares de Castillo Armas (Guatemala), Pérez Jiménez (Venezuela), Stroessner (Paraguay), Pinochet (Chile) y muchos más. Todos tienen en común que pusieron fin a gobiernos elegidos democráticamente. En cambio los izquierdistas se han destacado por sus intentos de desplazar del poder a dictadores de derecha que desprecian las reglas de la democracia. Los ejemplos son muchos y mencionaremos unos pocos: El FMLN (El Salvador), el MST (Brasil), los Tupamaros (en Uruguay).
En el caso actual de Venezuela, la derecha logró unirse políticamente después que triunfara el presidente Hugo Chávez en las urnas en 1998. La coalición conservadora ha sido derrotada 11 veces en consultas democráticas entre 2000 y 2013. En la última experiencia electoral de 2013, con motivo de la muerte de Chávez, Nicolás Maduro recibió el apoyo de los venezolanos. Sin embargo, desde 2002, la meta de la derecha venezolana no es ganar elecciones. Su objetivo es derrocar por la vía de la violencia al gobierno democráticamente elegido para lo cual recibe apoyo de EEUU. En los corredores diplomáticos, los líderes latinoamericanos le han manifestado a Washington la conveniencia de que Venezuela defina su futuro en las urnas y no por medio de la violencia. EEUU ha hecho caso omiso de estas recomendaciones.
Para sorpresa de la región latinoamericana y, particularmente, para los panameños, el gobierno del presidente Martinelli rompió filas y se convirtió en vocero de EEUU en la Organización de Estados Americanos (OEA). La OEA rechazó la solicitud panameña de convocar una reunión de cancilleres y optó por una reunión de embajadores. EEUU aparentemente pretendía que la OEA se convirtiera en su portavoz internacional para socavar los cimientos populares de la revolución bolivariana. En vez de presentar su posición (gastada y desprestigiada), Washington le pidió a Panamá que lo hiciera.
La reunión se efectuó y con una votación de 29 a favor y tres en contra, la OEA decidió darle su apoyo al gobierno democrático de la revolución bolivariana. La iniciativa panameña tuvo dos grandes perdedores: En primer lugar, EEUU que quedó aislada diplomática y políticamente en el hemisferio occidental. En segundo lugar, el gobierno panameño que hizo el papel de bufón.
13 de marzo de 2014.

jueves, 6 de marzo de 2014

Conspiraciones y protestas en Venezuela


El sacerdote católico, Jorge Sarsanedas, se hace 14 preguntas en el contexto de la ofensiva que resiste la revolución bolivariana de Venezuela. Sarsanedas tiene una larga trayectoria de trabajo social en comunidades de pueblos indígenas en Panamá y Centro América. Creo oportuno reproducirlas para que sus dudas sean compartidas por nuestros lectores. Son preguntas de un observador comprometido con las luchas de los sectores más oprimidos de nuestra América.
1. ¿Por qué se dice que en Venezuela se sufre tan grave falta de alimentos que justifica destrozos e incendios, si es uno de los cuatro países con menos hambre de América Latina en 2012 (de acuerdo con FAO y OMS)?
2. ¿Por qué si las causas de los destrozos, incendios y manifestaciones es la escasez de productos básicos, se observan acciones de tipo político y no saqueos de tiendas y almacenes? ¿Por qué uno de los dirigentes opositores, Henrique Capriles, afirma que se debe a “falta de medicinas” si los avances en salud en Venezuela están entre los más destacados de la región?
3. ¿Por qué tanta violencia por falta de comida? The Economist publicó esta semana que la escasez sólo ha afectado a un 28 por ciento de los productos? ¿Por qué los mismos analistas no prevén algo igual en República Dominicana, país en el cual el Latinobarómetro detectó que alrededor del 70 por ciento de la población no tiene dinero para comprar la comida del mes?
4. ¿Por qué el epicentro de las protestas por la “escasez” es Plaza Altamira, en Caracas, en medio de urbanizaciones de clases acomodadas cuyos habitantes tienen una piel tan blanca? Lo lógico sería que las protestas se concentraran en los barrios pobres donde está la población mestiza y afro-descendiente.
5. ¿Por qué Unesco reconoce a Venezuela como el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo, que ha crecido en más de un 800 por ciento? ¿Cuál es la agenda del “movimiento estudiantil” que marcha contra "torturas" y por "comida"?
6. ¿Por qué las manifestaciones que se observan son de grupos de decenas o, a lo sumo, cientos de personas. si los estudiantes de la educación superior en Venezuela superan los 2.6 millones?
7. ¿Por qué, si lo habitual es que los estudiantes o sindicatos marchen por más bienes y servicios públicos, así como a favor de leyes más democráticas y equitativas, los “estudiantes” que marchan en Venezuela lo hacen para defender la propiedad privada sobre los medios de prensa o negocios de consumo?
8. ¿Por qué no se conoce aún el nombre de una federación u organización estudiantil, ningún pliego de demandas, ni el nombre de sus más importantes dirigentes o directivos? En cambio, emergen los nombres de connotados y antiguos líderes de la oposición partidista, involucrados en las acciones golpistas de 2002.
9. ¿Por qué producen imágenes falsas de torturas, asesinatos y vejaciones posteriores a los confusos hechos del 12 de febrero de 2014, manipulando fotos de Chile, Europa o Siria para que aparezcan en las redes sociales y en medios como CNN como si ocurriesen en Venezuela?
10. ¿Por qué si los bolivarianos y sus aliados han ganado las elecciones de 2012 y 2013, incluidas las municipales de diciembre recién pasado, cuando obtuvieron el 55 por ciento de los votos y el 76 por ciento de las alcaldías, se habla de que el oficialismo es hoy “minoría? ¿Por qué se propone la renuncia (del gobierno) como salida a “la crisis” o un referéndum revocatorio, fuera de todos los plazos establecidos por la Constitución?
11. ¿Por qué se invoca la falta de diálogo si hace apenas dos meses se dio en Venezuela un encuentro histórico entre el Ejecutivo nacional y todos los alcaldes recién electos, incluyendo oficialistas y opositores?
12. ¿Por qué el principal – y prácticamente único - vocero de las manifestaciones es Leopoldo López, cuyo llamado más importante es, desde hace meses, “sacar a quienes gobiernan”? ¿Qué tiene que ver el Tea Party (ultraderecha de EEUU) con esto?
13. ¿Por qué no usan las gobernaciones, alcaldías y curules en las Asambleas nacional y estatales para proponer un curso de acción política y pacífica? ¿Por qué no canalizan a través de su enorme incidencia mediática las denuncias de “corrupción”, “fraude”, “totalitarismo”, “hambre” y “represión” con pruebas contundentes e irrefutables –no por twitts ni cápsulas de Youtube?
14. ¿Por qué se protesta si en Venezuela más del 42 por ciento del presupuesto del Estado se destina a las inversiones sociales? Según datos internacionales, 5 millones de personas han salido de la pobreza. ¿Quiénes protestan? ¿Por qué se protesta si se erradicó el analfabetismo? ¿De qué se quejan los estudiantes si se multiplicó por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65 mil a 350 mil) y se crearon 11 nuevas universidades?
Concluye Sarsanedas lamentándose que “mientras entre latinoamericanos nos insultamos, acusamos y descalificamos, los “grandes del mundo” hacen sus cálculos para quitarnos nuestro petróleo, cobre, litio, agua y tantas riquezas más”. Agregaría el Canal de Panamá que se ha convertido en presa de los grandes monopolios que creen que este es el mejor momento para dar el zarpazo.
6 de marzo de 2014.